Capítulo VI
Asimilando la noticia
Los medios de comunicación pasaron a ser administrados por el gobierno por lo tanto el flujo de noticias estaba controlado, esta era una de las tantas medidas de seguridad adoptados desde el anuncio. En una sociedad donde siempre se había respetado la libertad de expresión y donde los comunicadores siempre eran gente muy culta se aceptó la norma sin protestar. Las radios emitían música todo el día y cada cierto tiempo daban instrucciones de cómo debía de comportarse la población.
El gobierno empieza a explicar algunos de sus proyectos en los que ya se está trabajando. Se ha creado dos frentes, el primero que es de apoyo a la comunidad en cualquiera de sus proyectos que deseen emprender y el segundo es el que la comunidad le ha dado el nombre de el "Plan Secreto". Este plan consiste en construir unas gigantescas arcas que estarán ubicadas en la zonas bajas (en la costa) y acondicionar cuevas en las zonas más altas.
Después de varios días donde prima la sorpresa, la incredulidad, el pánico y, a escondidas el llanto y la desesperación, la gente, en general, empieza a reaccionar. Es una especie de actitud rebelde ante la autoridad. Nadie quiere morir y no soportan la idea de salvar solo a unos cuantos "elegidos". Hasta la gente más tranquila tiene problemas para asimilar la noticia sobre todo, por la familia. Por instinto de supervivencia uno no quiere morir pero menos quiere ver morir a su familia.
No siempre es cierto que a mayor cultura se asimila mejor las cosas. No. Muchas veces esta gente es la que más lucha contra lo establecido y si alguien no da soluciones entonces ellos la buscan. Y así sucede que, mientras los gobiernos construyen sus gigantescas arcas, algunos vecinos "creativos" se proponen a hacer su propia "arca familiar".
De pronto, cuando el gobierno quiere poner control sobre estas construcciones ya es tarde; es casi un deporte nacional, ¡y a nivel mundial! y, antes de ocasionar más caos el gobierno decide ayudar dando recomendaciones sobre construcción y sobre almacenamiento de alimentos. Al parecer, nadie está dispuesto a esperar la muerte echado en su cama.
La gente más joven, los estudiantes, son los que están más dispuestos a seguir el plan inicial del gobierno: el de trabajar en "El Proyecto La Huella" o "Nuestro Rastro".


