lunes, 11 de septiembre de 2017

Presentación



Presentación



Desde tiempos inmemoriales y, a lo largo de la historia, el hombre se ha encontrado con estructuras espectaculares ya sea por su dimensión o por su majestuosidad y belleza y en otros casos estructuras cuya perfección en sus dimensiones y acabados no va de acuerdo con la tecnología de la época.

En todos estos casos la arqueología moderna las atribuye a las culturas que se asentaron en la zona y luego se constituyeron en metrópolis o, culturas cuya descendencia aún predomina en la actualidad. Podemos citar unos ejemplos entre ellos las grandes pirámides de Egipto, las de México, las de Guatemala, las cabezas moai en la Isla de Pascua, las construcciones de Machupicchu, Saccsaihuaman y Tiahuanaco, las piedras de Puma Punku, la Gran Muralla China, los miles de guerreros de Terracota en la China, las estructuras de piedra en la Libela o las piedras gigantescas de Jerusalén.

En todos estos casos no hay una explicación que satisfaga todas las preguntas, todas las dudas y mucha gente se queda con el interrogante. 

La ciencia ha marcado su territorio y la fe también. 

La ciencia con el nombre de arqueología moderna ha establecido ciertos paradigmas, dos para ser más exactos, donde el primero, que ya es ley, dice: no ha existido civilización antes del año 5000 A.C. y el segundo, me imagino, es: cualquier idea que vaya en contra de esta primera ley esta fuera de discusión.

La fe es toda aquella creencia que no necesita ser confirmada por la experiencia o por la razón y la fe no es solamente la religión. La religión también ha marcado su terreno: todo es obra de Dios, no existe evolución, o es que no ven la obra perfecta de Dios: El Hombre. Permítanme que me ría ¿el hombre una obra perfecta? pero si somos tan frágiles como un huevo de gallina aventado al aire; si fuésemos obra de Dios yo creo que pudo hacer algo mejor.

Otra vertiente que basa sus ideas en la fe es la de los Antiguos astronautas o Los Alienígenas Ancestrales cuyas teorías postulan la presencia de seres de otros mundos que con su avanzada tecnología ayudaron a nuestros antepasados a construir todas los estructuras que son motivo de nuestro estudio. La evidencia presentada sería lo evidente: si nuestros antepasados eran incapaces de construir dichas obras entonces lo hicieron extraterrestres.

Y a la última vertiente podríamos llamarla como Las Civilizaciones Continuas; en algún momento en el futuro, todos los signos de nuestro avance tecnológico desaparecerán ya sea por decadencia o por un evento de destrucción total y, a comenzar de nuevo. Yo pregunto ¿y si ya sucedió antes?

Este es un ensayo, una propuesta que tal vez no le guste a mucha gente pero me siento con el deber no solo hacia mis creencias, sino hacia aquellos que, tal vez en los momentos más críticos de su vida, nos legaron sus conocimientos y nos dejaron mensajes claros, como aquel hombrecito que, en las costas de Paracas, Perú, levanta una mano como diciendo: " Hey mírame, acá estoy ..".

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